-Raro, raro, raro- este era el veredicto de Lenina, sobre Bernard Marx. -Le pusieron alcohol en el sucedáneo- esta era la explicación de Fanny para su excentricidad. -Es imposible domesticar a un rinoceronte- había dicho Henry en su estilo Breve y vigoroso-. Hay hombres que son casi como los rinocerontes, no responden adecuadamente al acondicionamiento. ¡Pobres diablos!, Bernard es uno de ellos. Afortunadamente para el es muy bueno en su trabajo. De lo contrario, el director, lo hubiera expulsado. Sin embargo- agregó consolándola- lo considero completamente inofensivo.
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